Es un contrato por el que una de las partes el concedente de la opción, generalmente el dueño del inmueble, concede a otro, el optante, la posibilidad de adquirir un inmueble, en las condiciones de precio y plazo determinados previamente y reseñados en el contrato de opción, que se concede por un precio y un plazo determinados en dicho contrato.


Así pues, a diferencia del contrato de señal, este contrato, también preparatorio de un futura compraventa, permite al optante, ejercer o no su opción de compra de forma libre, y en caso de que se ejerza obliga al optante a vender en las condiciones pactadas, o en caso contrario puede no ejercitar la opción, desistiendo de la mismas, con la señalización que se hubiese pactado, pero sin que nadie le obligue fuera de esto a aceptar la compraventa.


La opción puede concederse por un precio determinado, que puede o no considerarse como un pago a cuenta del precio total, caso de que se ejerza, o bien de forma gratuita.


Este contrato si se otorga en escritura pública, en el que se haga constar el precio y el plazo para el ejercicio de la opción de compra no supera los cuatro años, y están de acuerdo las partes puede tener acceso al Registro de la Propiedad, con los efectos plenos que esto supone de garantía.