Las diferentes finalidades de toda valoración pueden ser muy diversas:

–         Compraventas de inmuebles: determinar los precios de venta de una transacción, asesorar al vendedor en la fijación del precio de oferta, asesorar al comprador en relación con los precios de venta aceptables, etc.

–         Financiación  y Créditos: estimar el valor de seguridad de un inmueble a efectos hipotecarios, sugerir criterios de actuación a un inversor para decidir la adquisición de créditos hipotecarios, bonos de Estado u otras clases de fuentes de interés.

–         Seguros: estimar el valor de las proporciones “destruibles” de un inmueble al efecto de determinación, de un seguro.

–         Planeamiento urbanístico: evaluación de los efectos que de una determinada política de ordenación del suelo puede tener en el mercado inmobiliario, contribuir ala construcción de modelos de utilización urbana a la hora de tomar decisiones en materia de planeamiento.

–          Gestión urbanística: determinar el valor urbanístico del suelo a efectos expropiatorios, estimar el justiprecio relativo a edificios y otros tipos de estructuras edificadas a mejoras, en un sistema de permutas o de transferencias de aprovechamiento, determinar su cuantía,  establecer criterios objetivos para la realización de parcelaciones.

–         Fiscalidad: determinar el valor de los terrenos a efectos del arbitrio de incremento e valor, estimar el valor de los inmuebles a efectos sobre el impuesto sobre bienes inmuebles, así como otras clases de tributos.

–         Cuestiones arrendaticias: asesorar al propietario sobre los tipos de alquiler aceptables, en cuanto a inversión, determinar la valoración relativa a obras de conservación o mejora, así como la parte repercutible en los alquileres, estimar el valor de mercado de los inmuebles en caso de venta.